Resort ecológico en Maldivas, atolón Baa: Soneva Fushi
Para un resort ecológico en Maldivas, yo empezaría por el atolón Baa, y en concreto por Soneva Fushi: de los 14 resorts de Baa que presenta este sitio, es el único construido en torno al reciclaje de residuos, la restauración de coral y el huerto orgánico, y no de una página verde añadida después. Encaja con parejas y familias que quieren una isla descalza, talleres de reciclaje en los que se entra de verdad y un arrecife dentro de una reserva de la biosfera de la UNESCO. El traslado habitual es el hidroavión de Soneva, operado por Manta Air: unos 30 minutos desde Velana. La alternativa es un vuelo interior a Dharavandhoo y después 10 a 12 minutos de lancha rápida. La trampa es el reloj: el último hidroavión sale a las 17:00. Los huéspedes puntúan el resort con un 9,7 sobre 10, pero con solo tres opiniones, una nota frágil.
Baa es un atolón grande y rico en arrecifes al noroeste de Malé, lo bastante cerca para media hora de hidroavión pero lejos del tráfico de barcos y aviones de la capital. Tiene su propio aeropuerto interior en Dharavandhoo, más de una docena de resorts, cada uno en su propia isla, islas habitadas donde no se sirve alcohol y la bahía de las mantas que lo hizo famoso. Sus credenciales ecológicas vienen del arrecife protegido, no de cada hotel.
Dónde alojarse
Cómo juzgar un ecoresort en Baa
Baa fue en 2011 el primer atolón maldivo declarado reserva de la biosfera por la UNESCO, y la bahía de Hanifaru, dentro de él, es área marina protegida desde 2009. Ese estatus no vuelve verde a cada resort: pocos resorts del atolón enseñan a los huéspedes cómo tratan sus residuos, y la mayoría destaca arrecifes y villas. Lo que ofrece al viajero con conciencia ecológica es un entorno marino protegido, más un resort cuya trastienda se puede recorrer para juzgar por uno mismo, la prueba que yo aplicaría a cualquier resort que se diga sostenible.
La promesa de Soneva Fushi se apoya en una trastienda abierta a los huéspedes. Su Eco Centro separa los residuos de la isla, composta los restos de cocina, convierte las cáscaras de coco en carbón para las cocinas y abastece los huertos orgánicos. Soneva afirma que sus resorts reciclan el 90 % de sus residuos en el propio resort. El vidrio que no se reutiliza se separa, se tritura y se limpia en el Eco Centro, y luego se funde en el Glass Studio, donde los sopladores trabajan delante de los visitantes. Yo pediría la visita al Eco Centro el primer o segundo día.
El plástico y el aluminio van a un tercer taller, Makers' Place, abierto en agosto de 2021 con el artista Alexander James Hamilton. Convierte latas y envases de las bebidas que se sirven en la isla en objetos y obras, y su apertura hizo de Soneva Fushi el primer resort de Maldivas que recicla plástico en la propia isla, dentro de la red Precious Plastic. Un reportaje contó 15.000 latas procesadas solo en sus tres primeros días. Para quien desconfía de las etiquetas verdes, es la parada más convincente: la basura del bar se convierte en algo útil delante de ti.
Bajo el agua, el equipo AquaTerra del resort cultiva y replanta fragmentos de coral en el arrecife de la isla, con socios como Save Our Seas y el Olive Ridley Project. El gran sitio del atolón es Hanifaru, donde las mantarrayas se reúnen para comer plancton, sobre todo de mayo a noviembre, con los grupos más grandes de julio a octubre. Desde el plan de gestión de 2012, el buceo con botella está prohibido dentro de la bahía y el snorkel se hace en sesiones cortas, guiadas y limitadas, que reserva el resort. Fuera de la bahía y en el resto de Baa sí se bucea.
El resort se presenta como la isla descalza original, y el viejo lema de Soneva, no news, no shoes, sigue marcando el tono. Los caminos son de arena, la gente se mueve en bicicleta y muchas villas quedan retiradas entre vegetación autóctona espesa en lugar de sobre césped despejado. Eso da sombra e intimidad, con un inconveniente real: una villa metida entre los árboles supone un trayecto más largo hasta la playa, los restaurantes y el embarcadero. Si pedalear con calor húmedo no te atrae, o viajas con un niño pequeño, pide las villas más cercanas al embarcadero de llegada.
El traslado condiciona tanto la huella como el día de llegada. En Maldivas los hidroaviones solo vuelan entre el amanecer y el atardecer, por eso Soneva pide aterrizar en Malé antes de las 15:30 para el último despegue de las 17:00. El hidroavión admite 25 kg por persona con el equipaje de mano incluido, los bebés menores de dos años no tienen franquicia y el exceso sigue en el vuelo siguiente, algo que importa a los buceadores que llevan su equipo. Los vuelos interiores de Malé a Dharavandhoo salen hasta cerca de las 23:00, así que aterrizar tarde no obliga a dormir cerca del aeropuerto.
La opinión de un viajeroYo elegiría Soneva Fushi para un viajero que quiere ver cómo un resort trata sus residuos, su vidrio y su arrecife, no solo leer una página de sostenibilidad, y que acepta pasar una semana sin zapatos. No lo elegiría para quien quiere una estancia corta de dos noches cerca de Malé, para quien no soporta pedalear con calor ni para quien busca ambiente animado por la noche. Mi plan sería aterrizar por la mañana en Velana, tomar el hidroavión enseguida, dedicar el segundo día al Eco Centro, el Glass Studio y Makers' Place, y hacer snorkel en Hanifaru solo en un viaje entre mayo y noviembre, pedido nada más llegar.
Consejos locales
- 1Planifica el vuelo internacional para aterrizar en Malé antes de las 15:30: el último hidroavión de Soneva sale a las 17:00, y en Maldivas ningún hidroavión vuela después del atardecer.
- 2Si tu vuelo llega más tarde, pide el vuelo interior a Dharavandhoo: las salidas desde Malé llegan hasta cerca de las 23:00, seguidas de 10 a 12 minutos de lancha rápida.
- 3Reserva el traslado con el equipo de reservas al menos 72 horas antes de llegar, como exige Soneva; los datos del pasaporte para el servicio CIP opcional del aeropuerto se piden en el mismo plazo.
- 4Limita el equipaje facturado y de mano a 25 kg por persona en el hidroavión; los bebés menores de dos años no tienen franquicia y el exceso viaja en el siguiente vuelo disponible.
- 5En temporada de mantas, pide plaza en Hanifaru el primer día: las sesiones son cortas, guiadas y limitadas, las botellas de buceo están prohibidas en la bahía y algunos días las mantas no aparecen.
- 6Pasa por el Glass Studio mientras trabajan los sopladores y sigue hasta Makers' Place, donde las latas y el plástico de las bebidas de la isla se convierten en objetos.
- 7Pregunta en el centro de buceo cómo sumarte al trabajo de restauración de coral de AquaTerra durante la estancia; ver un vivero de coral es la prueba más clara del programa.
- 8Deja el coral y las conchas donde los encuentres: sacarlos de Maldivas está prohibido, y los arrecifes de Baa forman parte de una reserva de la biosfera de la UNESCO.
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Eco resort · Preguntas frecuentes
De los 14 resorts de Baa que presenta este sitio, Soneva Fushi es el que basa su identidad en la sostenibilidad: un Eco Centro que composta y recicla, un Glass Studio que funde vidrio usado, Makers' Place para plástico y aluminio, huertos orgánicos y el programa de restauración de coral AquaTerra. Fuera de la selección de esta página, el Four Seasons Resort Maldives at Landaa Giraavaru es el otro nombre de Baa para la conservación: acoge el Maldivian Manta Ray Project del Manta Trust y un centro de descubrimiento marino que rehabilita tortugas. Su fuerte es la investigación marina; el de Soneva Fushi, el reciclaje en la isla.
